Una madre vistiendo un atuendo típico mexicano, abraza a su hijo quien sonríe.

Derliz, contra toda adversidad

Derliz y María son muy especiales para nosotros, forman parte de las primeras familias “indígenas” que recibimos en la Casa Ronald. Al recibir el terrible diagnóstico de leucemia aguda, fueron trasladados a Solca Guayaquil para recibir el tratamiento oportuno y enfrentar la enfermedad inmediatamente. De la noche a la mañana, su vida cambió y tuvieron que viajar a esta gran ciudad desconocida. María se vió abrumada por la situación y al saber que aquí estaba la Casa Ronald para acogerla el tiempo que sea necesario, no pudo estar más agradecida por nuestra ayuda. Aún recordamos sus llantos de agradecimiento por haberla acogido en este, su nuevo hogar por largos meses.

A pesar que Derliz llegó a la Fundación en buen estado, el fuerte tratamiento que recibió lo hizo perder la movilidad en sus piernas, por lo que tuvo que utilizar silla de ruedas por varios meses. Sin embargo, la constancia y amor de su madre hizo que poco a poco lograse caminar nuevamente y podamos verlo entrar de pie por nuestras puertas una vez más.

Después de casi un año y medio de duras quimioterapias, Derliz pudo decir: “Estoy libre de cáncer”.

Ahora nos visita, mes a mes, para sus controles rutinarios, sigue siendo un excelente alumno y jamás ha dejado que su enfermedad sea un impedimento para cumplir su más grande sueño “vivir”.